Bareyo
|

Excursion a Cantabria

Cantabria se emplaza dentro de la llamada ruta Jacobea del Norte, una versión del Camino de Santiago que recorre la costa cantábrica. Es una buena alternativa al Camino Francés, la ruta más popular y transitada que discurre algo más al sur, pasando por Burgos y León. Como en el resto de Europa, el románico de Cantabria se desarrolló principalmente en los siglos XI y XII. En aquel entonces la región formaba parte de la diócesis de Burgos. SSe caracteriza por su erotismo. Y es que en ninguna otra parte de la Península Ibérica -excepto Asturias- el erotismo está plasmado con tal realismo.

En el románico cántabro se siente la clara y directa influencia del norte de la meseta castellana,

sobre todo del gran románico del norte de la Montaña Palentina y de las comarcas septentrionales de Burgos, como las Merindades.

Uno de los elementos arquitectónicos que más vinculan a Cantabria con el norte de Palencia y de Burgos son las espadañas, como campanario.

 En Cantabria las primeras iglesias románicas comienzan a levantarse de forma sistemática durante la primera mitad del siglo XII. Situadas siempre en las vías de comunicación utilizadas por los peregrinos para ir a Santiago de Compostela.

Esta corriente proviene de la familia de Sancho III de Navarra, iniciándose a finales del siglo XI, con el propósito de proporcionar iglesias a los lugares más emblemáticos del Camino de Santiago.

Primer día, 12 martes

Bueno, empieza nuestra pequeña aventura. La excursión la realizamos en coches particulares y solo nos animamos tres coches, por lo que la participación fue solo de 11 personas, eso sí, muy dispuestas a disfrutar del viaje.

Dos de los coches partieron de Mendizorroza-Vitoria y el nuestro de Amurrio. Quedamos en reunirnos en el Área de Servicio de Ugaldebieta, donde después del cafecito y los saludos nos lanzamos a la carretera. ¡¡Ah!! también acogimos a una “pasajera” en nuestro coche, Karmele, para que el reparto en los vehículos fuera un poco más equitativo.

La predicción del tiempo no era buena y eso dio pie a que alguna comprara su paraguas transparente (para ver a través de él) que, afortunadamente, no llegó a estrenar.

Nuestra primera parada fue en BAREYO a donde llegamos un poco dispersos y rozando la hora a la que habíamos quedado con la guía.

El pueblo cántabro de Bareyo se localiza en la costa oriental de Cantabria, en la histórica comarca de Trasmiera.

Antes de que se estableciera el Camino Francés a través de la meseta en el siglo XI, la ruta jacobea transcurría por la franja costera del Cantábrico. Se trata de una vía que de este a oeste unía los principales puertos y poblaciones desde la época romana.

Muchos monasterios e iglesias románicas marcaban esta vía, la Iglesia de Santa María de Bareyo, muy cercana a la costa, formaba parte de este fascinante camino costero. Es uno de los más bellos ejemplos del románico, con la pila bautismal más original y monumental de Cantabria.

La iglesia de Bareyo pudo surgir de un pequeño monasterio de repoblación, aunque no se ha conservado documentación que nos aclare su origen. En el año 1195 aparece citado uno de sus abades, Petrus, que está relacionado con una renta de heredades a su monasterio.

Esta iglesia fue construida a finales del siglo XII y a pesar de las numerosas remodelaciones y ampliaciones acometidas entre los siglos XVI y XIX, los restos románicos conservados en el templo y concentrados principalmente en crucero, presbiterio y ábside hacen de Santa María de Bareyo uno de los monumentos medievales más interesantes de Cantabria, tanto en lo constructivo como, sobre todo, en lo escultórico.

En el exterior de la iglesia solamente su ábside conserva su estado primitivo, el resto ha sido un tanto alterado a lo largo del tiempo.

Es interesante la secuencia de canecillos en él representados, en ellos aparece una variada iconografía donde no faltan series del bestiario medieval y escenas eróticas como es habitual en el románico de Cantabria.

También aparecen unas curiosas cabezas humanas y bolas con caperuza o manzanas que podrían hacer referencia a la tentación, muy elegantes son las puntas de diamante que aparecen en los ventanales.

El interior del templo, salvo algunas modificaciones, mantiene su carácter románico. En la arquería inferior del ábside predomina la representación de cabezas humanas, un total de 12, presentan rostro sereno que podrían hacer
referencia a los apóstoles y a un obispo que aparece caracterizado por su
mitra.

Otra de las joyas del templo, como ya hemos dicho anteriormente en su
magnífica pila bautismal, una de las más ambiciosas del románico de Cantabria.

Presenta un cuenco de forma tetralobulada1, con interior gallonado, cuyos frentes se decoran con temas vegetales, como entrelazos, palmetas, palmetas y tallos entrelazados y entrelazos de cestería, símbolo acuático que se refiere a la regeneración y a la vida, asunto que se enfatiza en el propio pedestal, con dos leones que tienen un brazo humano entre sus fauces y una cabeza entre ambos, es decir, el león andrófago2 que devora al hombre viejo y le devuelve a la vida en el bautismo.

Después de esta visita y de nuevo en los coches, nos dirigimos a SANTILLANA DEL MAR donde tras dar unas cuantas vueltas, aparcamos a las afueras de
este pueblo conocido popularmente como el de las 3 mentiras ya que no es
santa, ni llana, ni tiene mar. Aunque si de algo puede presumir sin tener que preocuparse de engañar a nadie, es de su Colegiata, que no solo se levanta como su punto más emblemático, sino que también le dio el nombre a la villa.

A finales del siglo III, la joven Illana de Nicomedia -o Juliana, como se la conoce en los ambientes católicos- fue martirizada por su condición cristiana. Sus restos fueron trasladados desde la actual Turquía hasta Cantabria por unos monjes peregrinos y depositados en una ermita construida bajo el nombre y advocación de la ya santa, donde se podían venerar sus reliquias.
La construcción, que a lo largo de los años ha sido remodelada en distintas ocasiones, adquirió su nombre, dándole también apodo a la localidad dónde se encontraba: Santillana (Santa Illana) del Mar.

1 Tetralobulada/o es un adjetivo que significa que algo está dividido en cuatro lóbulos (partes redondeadas o salientes).


2 Simbología Románica (Arte): Se refiere a monstruos o fieras (frecuentemente leones) que devoran a un humano, lo cual simboliza el pecado, la muerte o el triunfo de la resurrección al hacer renacer el alma pura tras ser devorada.

Había un buen trecho hasta llegar al centro por lo que llegamos con el tiempo muy justo para la siguiente visita que no era otra que la Colegiata de Santa Juliana y a donde entramos gracias a la buena disposición de la persona
encargada de controlar el acceso a la misma.

En total Cantabria conserva cuatro Colegiatas románicas que destacan no solo por su arquitectura, sino también por las historias que esconden entre sus muros. Cada una tiene su personalidad, su encanto especial y detalles únicos que la hace diferente.

La Colegiata de Santa Juliana es una de ellas, ubicada en el corazón de Santillana y construida en el siglo XII para albergar las reliquias de la mártir
Santa Juliana.

Esta iglesia presenta una imponente arquitectura basilical, con una portada decorada con figuras de animales y un espectacular claustro al cual dedicamos la mayor parte de nuestra visita.

El claustro es una joya del románico, con arcos y capiteles esculpidos que narran escenas bíblicas y medievales.

Es de forma cuadrada y se comunica con la nave del evangelio a través de una portada románica. Se anexionó a finales de siglo XII, una vez acabado el templo. Se advierte la ausencia de las restantes dependencias monásticas:
refectorio, cocinas, dormitorio, almacenes…Consta de 42 capiteles que reflejan los principales motivos decorativos del románico: detalles florales, geométricos y figurativos. Predominan los arcos sobre dobles columnas, aunque también hay pilares con cuatro columnas.

Junto a sus muros se observan los sarcófagos con motivos heráldicos de personajes relevantes del clero y la nobleza de la época.

La planta de la iglesia es basilical, con tres naves amplias que terminan en un bonito ábside semicircular.

En el Altar Mayor destaca un gran retablo dorado y policromado obra de un maestro burgalés del siglo XVI de estilo hispano flamenco se dice que, encargado por Diego Hurtado de Mendoza, marqués de Santillana.

El retablo se compone de tres calles, en las laterales encontramos seis tablas góticas, mientras que en la central se puede ver tres conjuntos escultóricos, el superior Cristo Crucificado (Calvario), en el centro la Virgen de los Ángeles o la Asunción de la Virgen y en la parte inferior la imagen de época barroca (siglo XVIII) de Santa Juliana sometiendo al demonio. En el centro la arqueta que guardalas reliquias de la Santa.

En el crucero hay un cimborrio deplanta cuadrada y justo en el centro el sepulcro de Santa Juliana.

La capilla bautismal se encuentra a los pies de la iglesia. En la misma se encuentra una pila románica con un relieve de Daniel en el foso de los leones (de finales del siglo XII). También encontramos un pantocrátor de piedra con restos de policromía, fechado en el año 1200.

Una vez finalizada la visita, que la hicimos sin guía, y nuevamente con el tiempo en los talones, nos dirigimos al Restaurante la Finca donde ya nos esperaban para comer y donde, por cierto, comimos muy bien.

Terminada la comida y con energía renovada, retomamos nuestra ruta que esta vez nos llevaría a la COLEGIATA DE SANTA CRUZ DE CASTAÑEDA donde, mientras esperábamos a la guía, hicimos alguna fotillo.

La Colegiata de Santa Cruz de Castañeda es el principal templo religioso de la parroquia de Santa Cruz de Castañeda, ubicada en el municipio de Castañeda, Cantabria. Es otra de las cuatro grandes Colegiatas que tiene Cantabria.

El origen de este templo se remonta al siglo X siendo un monasterio benedictino, convirtiéndose en el siglo XII en Colegiata. Del primitivo monasterio solo se conserva la iglesia que se construyó en el siglo XII en estilo románico y cuyo aspecto ha sido alterado por añadidos y reformas.

A pesar de que en la actualidad es oficialmente una iglesia parroquial, se le sigue llamando Colegiata debido a su relevancia histórica y su valor artístico, considerándose una de las principales joyas del arte románico en Cantabria.

El interior de esta Colegiata, como la mayoría de templos románicos, es de una gran sencillez no exenta, eso sí, de una serena belleza.

La nave principal está dividida en tres tramos cubiertos con bóveda de cañón, estando sus arcos decorados con capiteles de formas vegetales, inspirándose alguno de ellos en modelos corintios.

La guía nos hizo notar la marcada desviación de la nave central respecto al ábside, y el ensanchamiento del arco toral a la derecha. Se discute sobre si es una desviación simbólica, o un fallo de los canteros del siglo XII, o una cimentación inestable.

Esta Colegiata debe su nombre a una reliquia de Lignum Crucis que se custodiaba en el lugar, y «de Castañeda» al gran bosque de castaños que existía en la zona en la Edad Media.

La innumerable cantidad de capiteles y canecillos de la colegiata contienen una variada gama de motivos decorativos, siendo de especial interés los capiteles del crucero y del ábside.

El ábside principal en su parte inferior está recorrido por una galería de arquillos ciegos de medio punto sobre columnas rematadas con bonitos capiteles figurados.

Además del interés arquitectónico de la colegiata, existen muestras escultóricas de diversos estilos.

Hoy en día se encuentra colocado sobre el altar un calvario en madera de principios del s. XV con crucifijo e imágenes de la Virgen y de San Juan.
Hay varios retablos repartidos por el templo, uno de ellos es el antiguo retablo mayor de estilo romanista3 y varios retablos barrocos.

En la nave añadida a finales del siglo XII, se conserva un interesante conjunto de sepulcros de los siglos XIII y XIV entre los que destaca el del abad Munio González, datado en 1331. Es una estatua yacente de de alto relieve en cuyo frente se pueden ver siete escudos que parecen ser de la familia Socobio.

Otro se encuentra bajo una pintura al fresco con la representación de la resurrección triunfal de Cristo del sepulcro.

Estábamos alojados en el Hotel Balneario de la Hermida situado a los pies de los Picos de Europa y a donde llegamos con el tiempo justo de recoger las llaves de las habitaciones y los albornoces para hacer el circuito termal que nos relajaría de tanto ajetreo.
Después cena y a tratar de dormir. Nuestra habitación tenía una gran cama con dosel, solo faltaban la escalerillas para subirse a ella (una no es muy alta).
Nos asignaron en el comedor dos grandes mesas redondas donde tanto después del desayuno como de la cena, no faltaba un poco de tertulia.

3 El estilo romanista (o romanismo) es una corriente artística del siglo XVI, enmarcada dentro del Manierismo, caracterizada por la imitación de las obras de los grandes maestros del Renacimiento italiano que trabajaron en Roma,
principalmente Miguel Ángel y Rafael.

Segundo día, 13 miércoles

Ya estamos otra vez en marcha. La programación de los sitios a visitar sufrió alteraciones según las necesidades o citas con los guías. Todo era onsensuado y no hubo ningún problema. Así que en este día nuestra primera visita fue para Santa María de Piasca pasando a segundo lugar Santa María de Lebeña.
El tiempo, sin ser bueno, nos dejó hacer las visitas tranquilamente sin lluvia y sin “estreno de paraguas”.
Ya en la carretera entre las curvas pronunciadas de la ruta, aparece un templo de dimensiones sorprendentes para lo deshabitado del lugar. Llegamos a PIASCA sobre las once de la mañana y allí nos estaba esperando ya Isabel, que amablemente nos abriría la iglesia y nos haría de guía.

Perteneciente hoy al municipio de Cabezón de Liébana, esta pequeña localidad ya constaba como núcleo de población desde el siglo IX.

Durante los años de la Alta Edad Media, Piasca estuvo estrechamente vinculado con un monasterio dúplice, es decir, compuesto por monjes y monjas dirigidos por, en este caso, la abadesa de Aylo. Desde entonces, la vida entre la aldea y el monasterio quedaron unidas y este fue ganando importancia, acumuló tierras y posesiones, y se convirtió en un referente espiritual en el territorio.

La actual IGLESIA DE SANTA MARÍA es lo único que queda de aquel importante monasterio que ya funcionaba en el año 930 como ha testimoniado la documentación conservada. Posiblemente sus comienzos fueron anteriores, quizás en los siglos VIII o IX, cuando la repoblación en
estas montañas lebaniegas estaba iniciándose.

De la construcción románica destaca la arquería sobre la puerta principal, con las imágenes de San Pedro y San Pablo. En 1172, con el posible ánimo de engrandecer la vieja fábrica de la iglesia, se construye la que ahora se puede contemplar. Se trata de una iglesia románica ya en fase de transición, de tres naves, tres ábsides (el central mayor y más alto) y cuatro tramos.

Los ábsides son poligonales (ha desaparecido la fábrica inicial del izquierdo), cubiertos con bóvedas de nervios ya francamente góticas. Lo más interesante y valioso de Santa María de Piasca es su decoración escultórica.

Al parecer, algunas de las figuras serían obra del mismo maestro cantero que intervino en la iglesia de San Juan en Moarves de Ojeda (Palencia), lo cual demuestra la fuerte interrelación que existía durante el Medievo con otros monasterios al sur de la Cordillera

ALBUM DE FOTOS:

Antes de salir para el siguiente punto, nos sacamos nuestra primera foto grupal:

De nuevo en los coches partimos hacia SANTA MARIA DE LEBEÑA que como la anterior iglesia de Santa María de Piasca, forma parte del Camino Lebaniego que une el Camino del Norte con el Camino Francés.

Para llegar a ella atravesamos el Desfiladero de la Hermida que, según dicen, es el más largo de España y seguramente uno de los más bonitos con un paisaje precioso de grandes montañas cortadas por el rio Deva y que finaliza, precisamente, en Lebeña donde se encuentra la iglesia de Santa María y donde nos esperaba María Jesús, la guía que nos contaría la historia de este pequeño templo, uno de los mejores testimonios del arte prerrománico en España, encuadrado dentro del mozárabe del siglo X.

La iglesia de Santa María de Lebeña fue mandada construir en el año 925 por Alfonso y Justa, nobles locales vinculados al Condado de Liébana. El objetivo era dotar a la comarca de un espacio sagrado en un momento en que las influencias cristianas y musulmanas convivían de manera única en la Península Ibérica.

En el cartulario del monasterio de Santo Toribio se conserva un documento fechado en el año 925, que cuenta que, para atraer a la gente, el conde quiso trasladar al templo las reliquias de Santo Toribio y ante la negativa de los monjes, se presentó con un ejército de 50 hombres y las robó.

Cuentan que una maldición los dejó ciegos y Alfonso devolvió las reliquias y entregó todas sus posesiones para recuperar su vista y la de los suyos.

La iglesia es un excelente ejemplo del arte mozárabe, una corriente arquitectónica desarrollada por los cristianos que vivían en territorios bajo dominio musulmán.

Este estilo combina elementos cristianos con influencias árabes, creando un resultado único y lleno de simbolismo.
Entre los aspectos más destacados de la iglesia se encuentran:

  • La planta en cruz griega, una disposición poco común en las iglesias cristianas de la época, que refleja la originalidad de su diseño.
  • Los capiteles decorados, con motivos vegetales y geométricos, que muestran la influencia del arte musulmán en el norte de España.
  • Los arcos de herradura, característicos del estilo mozárabe, otorgan al edificio una elegancia singular.

A pesar de su sobriedad, el conjunto arquitectónico transmite una sensación de armonía que se ve acentuada por el entorno natural que lo rodea.

La leyenda del Tejo4 de Lebeña en Cantabria cuenta que este árbol milenario y un olivo5 fueron plantados por los Condes de Liébana para simbolizar su matrimonio.

El tejo representa las tierras del norte (Cantabria)

y el olivo las
del sur (Andalucía).

Según la tradición, sus raíces se entrelazan por debajo del altar de la Iglesia de Santa María de Lebeña.

Más allá de la leyenda romántica, el tejo original era el centro de la vida comunitaria y democrática. Bajo su sombra se celebraban las reuniones de los concejos locales, se tomaban decisiones importantes y se impartía justicia.

El tejo original, con más de mil años de antigüedad, fue trágicamente abatido por un fuerte viento y un rayo. Sin embargo, el naturalista Ignacio Abella clonó un esqueje de aquel árbol. Este «hijo» del tejo milenario fue plantado con éxito y continúa creciendo junto al antiguo tronco y el gran olivo en el exterior del templo.

4 El Tejo: Árbol sagrado para los antiguos cántabros, representa la eternidad, la resistencia y el origen celta de la región.


5 El Olivo: Representa los orígenes andaluces de la condesa. Los lugareños dicen que ambos árboles se buscan con la mirada por encima del templo.

Con harta pena nos dirigimos de nuevo a los coches para poder visitar antes de la comida la IGLESIA DE SANTA MARÍA DEL YERMO. No pudimos visitarla por dentro ¡Qué lástima!
Esta Iglesia también conocida como Santa María la Real, es uno de los templos románicos más antiguos y singulares de Cantabria. Construida en los primeros años del siglo XIII por Pedro Quintana, es el principal bastión de la arquitectura religiosa en el municipio de Cartes. Fue levantada en la base de lo que en su día fue el Antiguo Monasterio de Yermo del siglo IX, germen de fundación de las poblaciones que hoy en día aquí se asientan.

La portada conserva una lápida con la fecha de consagración —1203— y el nombre de su autor: Pedro Quintana, un dato poco habitual que otorga aún más valor documental al edificio.

Durante siglos, esta iglesia fue centro espiritual y social para los habitantes de Yermo y sus alrededores. Aunque la comunidad monástica desapareció con el tiempo, el edificio continuó cumpliendo funciones religiosas, lo que ha permitido su conservación hasta nuestros días


Su historia está íntimamente ligada al desarrollo rural de la comarca y a las rutasde peregrinación que cruzaban Cantabria.

Desde el punto de vista arquitectónico, Santa María de Yermo es una muestra
representativa del románico montañés, con características propias de la región.

Se trata de un templo de una sola nave, con ábside semicircular y canecillos esculpidos, todo ello levantado en piedra de sillería. Su construcción sobria, con escasa ornamentación, pero gran fuerza visual, transmite solidez y espiritualidad.

En la fachada sur está la entrada, resaltada del muro y protegida por una
cornisa con canecillos

El arco de entrada y las arquivoltas son apuntados. En el tímpano se ve una escena de un caballero luchando contra un dragón.

.

El ábside, por su parte, muestra la belleza y equilibrio del románico rural, siendo uno de los elementos mejor conservados.

Era ya tarde y teníamos que acercarnos al restaurante La Casona de Nori a comer para después realizar nuestra última visita del día, Silió. El llegar hasta allí no fue tarea fácil, se trataba de una carretera sinuosa que parecía no llevar a ningún sitio. Cuando llegamos lo hicimos a unas casas que no tenían salida
y donde una señora muy amable nos preguntó: “¿están perdidos? Se nos notaba mucho. Nos indicó donde estaba el restaurante y nos dejó aparcar allí mismo, delante de su casa ¡todo un lujazo! También ese día comimos muy bien.

Ya vamos hacia nuestra última visita del día: SILIÓ- Iglesia de San Facundo y San Primitivo. Esta Iglesia se sitúa en pleno centro del pueblo cántabro de Silió, rodeada de la serenidad del valle del Besaya.

Es posible que la fundación de la Iglesia Románica de San Facundo y San Primitivo fuese en torno al siglo X, como la de otros pequeños monasterios del valle del Besaya, y que pasara a depender más tarde de alguno de los centros monásticos como Cervatos, Santillana del Mar, o Castañeda, de cuya colegiata dependía en el s. XV.

Así se recoge en el Apeo6 de 1404 ordenado por Fernando de Antequera, en el que Silió se considera heredad perteneciente al monasterio de Castañeda.

A pesar de los incendios y de las adiciones que ha sufrido a lo largo de su historia, aún es claramente perceptible su estructura románica, ello, junto a las
características de su escultura, nos hace deducir que su construcción debió efectuarse a mediados del siglo XII.

El ábside es la parte más destacable del exterior. Se encuentra dividido en tres tramos con finas columnas que enmarcan las tres ventanas, símbolo de la Trinidad.

6 El «apeo y deslinde» es el procedimiento legal y técnico para establecer los límites reales de una finca o terreno, a menudo usado cuando hay discrepancias catastrales o dudas en las lindes.

Sus capiteles representan escenas con figuras y animales. La ventana de la izquierda muestra una escena en la que un clérigo bendice y a continuación dos obreros cargan con un caldero (puede referirse a una escena de recogida de frutos o de construcción, similar a la que aparece en un capitel interior de la colegiata de Santillana). El otro capitel muestra a cuatro figuras, quizás monjes por sus amplias vestimentas.


Tampoco en esta ocasión pudimos acceder al interior de la Iglesia.

La presión del tiempo hizo que abandonáramos la idea de acercarnos a San
Román de Moroso y que la dejáramos para otra oportunidad.

Y así llegamos a La Hermida con tiempo de disfrutar de sus aguas termales. Cena, tertulia y descanso para afrontar nuestro último día de “recreo”.

Tercer día, 14 jueves

Este día parecía que el sol, al fin, lograría hacerse un hueco, así que desayunamos, pagamos y con las maletas ya en el coche, partimos hacia el Norte de Palencia, donde visitaríamos algunas de sus bonitas iglesias.
El espectacular recorrido de esta ruta nos adentra en el paisaje del Parque Natural Montaña Palentina y se convierte en una fabulosa mezcla de naturaleza y arte.
La IGLESIA DE SAN SALVADOR DE CANTAMUDA constituye uno de los jemplos más sobresalientes del románico en el norte de Palencia y hacia allá nos dirigimos en esta mañana soleada.

La Iglesia de San Salvador se encuentra en un magnífico paraje aislada de la localidad de San Salvador de Cantamuda, antiguamente llamada Campo de Muga. Allí nos encontraríamos con César, la persona que sería nuestro guía durante toda la mañana.


La Colegiata de San Salvador de Cantamuda fue fundada como tal por Doña Elvira de Castilla, hija de Alfonso VI el Bravo y tía de Alfonso Henriques, primer rey de Portugal. Esta colegiata junto con los demás templos que forman el llamado Románico Norte (Cantabria, Palencia y Norte de Burgos) son candidatos a ser nombrados Patrimonio de la Humanidad.

La iglesia fue fundada en el 1123 para ser utilizada como lugar de enterramiento por la Condesa de Castilla Dña. María Elvira, sobrina de Fernando I rey de León. Figura en documentos del año 1181 como monasterio.

La existencia en la iglesia de dos puertas de acceso de época románica, parece revelar su antiguo carácter monasterial. Una de ellas, bajo el actual pórtico, destinada quizás a los miembros del clero y a las necesidades del monasterio; la otra, en el muro de la espadaña, para el servicio de los fieles.

Esta Colegiata tuvo gran importancia por ser lugar de paso entre la Meseta y los Valles Cántabros y se encuentra en el límite de la provincia de Palencia con
Cantabria. Está en un enclave privilegiado junto al río Pisuerga y con la ventaja de que al estar totalmente separado de otras construcciones se puede ver perfectamente todo el templo.

La iglesia de San Salvador destaca por su unidad y equilibrio arquitectónico, conservando sin demasiadas alteraciones la fábrica románica original, a excepción algunos añadidos posteriores, como son el pórtico del muro meridional, construido en la segunda mitad del siglo XVI; la torre cilíndrica del lado norte, que da acceso a las campanas; así como la reforma del ábside de la epístola en época moderna, transformado hoy día en sacristía.

En el exterior, la decoración la aportan los canecillos de variada composición de las cornisas, donde predominan los motivos sencillos, vegetales o geométricos.

Si bien, en uno de los canecillos puede distinguirse la figura de un simpático osezno.

Aunque sin duda, el elemento más llamativo es la airosa y esbelta espadaña de tres cuerpos y cuatro troneras, que se alza en el lado oeste, con más de 18
metros de altura, considerada como una de las más bellas espadañas del románico español.

A modo de curiosidad, en una de las columnillas de las troneras puede apreciarse la figura de un rostro masculino.

En el interior la decoración escultórica es por lo general sobria, con elementos sencillos, estilizados y mayormente vegetales, aunque también hay algunas figuras animales.

En la cabecera, el ábside central transmite un gran equilibrio, con cuatro nervios prismáticos en la bóveda de horno o cascarón, que se apoyan en columnas rematadas por capiteles figurados, entre los que destaca uno con una pareja de bueyes, y a su lado otro con unos caballos y una serpiente.

Pero, sin lugar a dudas, el protagonismo en el interior se lo lleva la excepcional mesa del altar mayor, soportada por un bello conjunto de columnillas de época románica, con fustes y capiteles de variada y delicada ornamentación a base de motivos vegetales, entrelazados y tramas geométricas. La procedencia
de estas columnillas es incierta, pero bien pudieran ser una reutilización del antiguo monasterio de San Salvador.

En 1970, mientras se realizaban unas obras de cimentación en la zona del presbiterio, se encontró una lauda sepulcral de piedra caliza, de época mozárabe, datada entre la segunda mitad del siglo IX y la primera del XI.


Actualmente se halla depositada en el ábside norte, y cuenta con una tosca decoración de arcos de herradura y greca geométrica, junto con una inscripción incompleta en latín, cuya traducción dice lo siguiente:


«ALMA PIADOSA, CREADOR DA EL PERDÓN A QUIÉN DESCANSA EN LA MUERTE. SIERVO DE DIOS HABRÁS QUERIDO ESPERAR… DOMINGO A LAS SEIS DE LA TARDE… ABAD DIEGO… «

Seguimos nuestra ruta que incluye algunos de los templos románicos del norte de Palencia, provincia que atesora la mayor concentración de iglesias románicas no solo de nuestro país, sino de Europa.
En pleno valle de Santullán se ubica la localidad de Revilla, cuya historia está muy ligada al monasterio premostratense7 de Santa María la Real, en Aguilar de Campoo. Dedicada a SAN CORNELIO Y SAN CIPRIANO, la portada de esta iglesia románica se encuentra protegida por un pórtico del XVI.

7 El término premostratense se refiere a los miembros de la orden religiosa católica de canónigos regulares fundada por San Norberto de Xanten en 1120 en Prémontré (Francia). Se caracterizan por seguir la Regla de San Agustín, siendo conocidos también como «canónigos blancos» por su hábito o «norbertinos».

Sólo cuando nos adentramos podemos contemplar la belleza de la portada, un gran tesoro de finales del siglo XII en el que su artífice quiso dejar constancia de su trabajo, tallando su figura y su nombre en la misma y de la que destacamos la calidad de su talla y las condiciones tan óptimas en las que ha llegado hasta nosotros.

Este hecho, junto con otros elementos, determina que la iglesia sea concebida como un ejemplar especialmente curioso del románico, que nos habla de un pensamiento medieval, como era la importancia del maestro y su consideración.

Esta Portada consta de seis arquivoltas con decoración diversa, destaca la segunda por su decoración figurada en la que se representa la última cena. Sobre seis pares de columnas descansan las arquivoltas, estas se rematan con capiteles figurados que constituyen el conjunto escultórico de mayor calidad del templo.

Si se comienza la lectura por la parte izquierda de la portada, se muestra una pareja de grifos afrontados, un Sansón desquijarando al león y un dragón, un centauro sagitario que tensa su arco contra un león rampante, parejas afrontadas de grifos, dragones y arpías tocadas con gorro frigio.

En la jamba se representa un infante con cota de malla armado enfrentando a un león. La jamba derecha aloja a las Tres Marías, dos capiteles vegetales que recuerdan el estilo de San Andrés de Arroyo, un infante alanceando un dragón, un dragón atacado por una serpiente y un dragón, y otro capitel “andresino”.

La riqueza decorativa del templo continua en su bella cornisa con cincuenta y siete canecillos, decorados con una variada temática: de músicos, acróbatas,
exhibicionistas, animales, guerreros, monstruos, mascarones, etc.

En el interior, destaca la decoración del arco triunfal que da paso a la cabecera con un capitel de Daniel en el foso de los leones.

En el ábside se conservan restos de frescos tardogóticos. También se conserva una pila románica de copa troncocónica decorada por bandas verticales en las que se enmarcan pares de rosetas cuadripétalas inscritas en círculos.

El templo actual es resultado de varias etapas constructivas: una primera fase románica, que data de las últimas décadas del siglo XII, a la que pertenecen la nave rectangular y la cabecera absidial; un segundo momento en el que se añade el pórtico y la sacristía, que datan del siglo XVI. Finalmente, en el siglo XX se transforma la cubierta de la nave, añadiéndose a la espadaña un cuerpo de campanas.

De aquí partimos hacia un nuevo destino, OLLEROS DE PISUERGA una pequeña población palentina donde se encuentra la IGLESIA RUPESTRE DE LOS SANTOS JUSTO Y PASTOR. Una curiosa construcción excavada en la roca por eremitas que buscaban un lugar donde meditar y que con el tiempo se ha ido transformando en una templo románico.

Para acceder hasta la iglesia, hay que cruzar el pueblo y siguiendo las indicaciones se llega hasta a un pequeño aparcamiento desde donde el acceso hay que hacerlo andando.

Al llegar a la zona en la que se encuentra la iglesia lo primero que nos llamó la atención fue la torre-campanario del siglo XVII, que se encuentra aislada a unos metros de la iglesia y construida encima de una roca, que en su base tiene una cueva.


Aquí se cree que se encontraba el antiguo baptisterio, cuya ceremonia sería por inmersión. Fue una antigua torre de vigilancia, que se adaptó a su a su uso
como campanario. La cueva, posteriormente, se utilizó para cocer las ollas de las que el pueblo toma su nombre.

Aunque no se sabe a ciencia cierta la fecha de construcción se pueden distinguir formas románicas o incluso anteriores. Por ello su datación aproximada es entre los siglos IX y XIII. Lo que sí parece tener cierta solidez, es que en el siglo X llegaron a este lugar eremitas mozárabes huyendo del Al-Ándalus. En esa época se instalaron al sur de Cantabria y el norte de Burgos y
Palencia para repoblarla. Posteriormente empezarían a excavar en la roca de este promontorio de arenisca para construir una ermita. Ellos comenzaron una obra que continuó hasta el siglo XII, y que acabó siendo toda una iglesia que fue consagrada a los santos Justo y Pastor.

Dejamos atrás la torre y llegamos al promontorio en el que se encuentra la iglesia; tuvimos que subir unas escaleras hasta llegar a un pequeño pórtico, añadido posteriormente, al igual que la espadaña.


Lo primero que se siente al entrar en el templo, es admiración y curiosidad por cómo pudieron excavar en la roca, por muy arenisca que sea, esas cavidades con bóvedas incluidas. Sencillamente impresionante.

La iglesia se encuentra orientada hacia el sur y consta de dos naves rematadas en dos ábsides semicirculares y el coro alto a los pies. Para poder adaptarse a
la roca, los ábsides se encuentran algo desviados. La iglesia sigue un esquema típico de un templo románico. Se puede subir al coro para obtener una perspectiva diferente del conjunto.

La iglesia rupestre de los Santos Justo y Pastor es la joya más rara del románico norte de Palencia y uno de los mejores conjuntos eremíticos rupestres de la Península. Aunque hay muchos ejemplos de oratorios y ermitas acondicionados en cuevas, el conjunto de Olleros de Pisuerga es de tal dimensiones que se le ha denominado la Catedral de la arquitectura rupestre
española.
Continuando con el programa de la mañana, nos trasladamos a la que sería nuestra última visita antes de comer, el MONASTERIO DE SANTA MARÍA DE MAVE.

Es quizás uno de los templos románicos más importantes de la provincia de Palencia. Nada queda de la antigua construcción prerrománica. El claustro
y las demás dependencias anejas, sede hoy de un complejo hostelero, sufrieron una completa reconstrucción a lo largo del siglo XVIII, pero de la fábrica románica se ha conservado íntegra la iglesia, un amplio edificio construido en sillería roja, con triple cabecera y tres naves, con espadaña a los pies y con una alta cúpula sobre el crucero.

Mave fue una de las poblaciones que Alfonso I reconquistó en el siglo VIII en su expansión del reino astur.
Se cree que el monasterio pudo construirse, sobre otro de tiempos visigodos, en la segunda mitad del siglo IX, cuando el rey Alfonso III crea la abadía y le
entrega otra serie de pequeños cenobios del entorno, si bien, tiempo después, en 1033, Mave y sus posesiones pasaría a integrarse en el gran monasterio benedictino burgalés de San Salvador de Oña. Veinte años después Oña y sus prioratos se acogieron a la regla cluniacense.

El templo que vemos en la actualidad fue restaurado a partir de 1192, por Doña Sancha Ximénez. Al parecer, al hacerse hermana y devota, lo recibe en préstamo de por vida de manos del abad de Oña. Mave continuó su actividad religiosa como priorato dependiente de Oña hasta la Desamortización de Mendizábal en 1835, en que el templo se convirtió en parroquia.

La portada se encuentra cobijada por un atrio cerrado por una puerta de siglo XVI. El colorido de su sillería y de la piedra de mampostería con la que está tallada, le impregna un cariz especial.

Sus cuatro arquivoltas son apuntadas y tienen dientes de sierra y relieves baquetonados que descansan sobre esbeltos capiteles vegetales de gran calidad artística que siguen la diosincrasia cisterciense.

Santa María de Mave tiene planta basilical de tres naves con tres tramos, la central más ancha, trasepto y cabecera triple de absides semicirculares.


Llama la atención la cúpula semiesférica soportada por el cimborrio tanto por sus formas como por la maestría con la que están colocados los sillares. Pasa de la forma cuadrada de sus arcos torales, al octógono y acaba en la forma circular de la cúpula. Este cimborrio en el exterior tiene forma de torre
cuadrada.


La mesa del altar está sobre un gran capitel vegetal.

Hay también pinturas en los ábsides laterales de los siglos XV y XVI, no tiene mucha decoración, sí un Cristo crucificado en el altar mayor del siglo XVII.

Finalizada la visita nos despedimos de nuestro guía, César del Valle, y nos dirigimos hacia Alar del Rey donde teníamos reservada la comida en el
Restaurante La Cueva. No recuerdo bien qué comimos, pero creo que salimos a gusto y sin demorarnos demasiado para llegar a la cita de la que sería la última visita de nuestra excursión por Cantabria/Palencia.

Así pues, nos montamos en los coches y nos dirigimos a REBOLLEDO DE LA TORRE que es un pequeño pueblo de la provincia de Burgos muy próximo al límite con la de Palencia, donde nos esperaba Roberto, que nos abrió la iglesia y la pudimos ver por dentro.

En esta población, muy cerca del actual torreón al que alude la denominación de Rebolledo, se encuentra la Iglesia de San Julián y Santa Basilisa con su soberbia galería románica orientada al sur, formada por una sucesión de arcos de medio punto apoyados sobre columnas, muchas de ellas pareadas, cuyos capiteles aparecen decorados con un notorio virtuosismo, lo que la convierten en uno de los máximos exponentes del románico de Burgos. En ellos se representan escenas bíblicas, luchas simbólicas, animales fantásticos, figuras
humanas y motivos vegetales, creando un auténtico “libro de piedra”.

Entre los detalles más llamativos se encuentran representaciones como la lucha de caballeros, el castigo de la avaricia, escenas del Antiguo Testamento o figuras mitológicas como grifos, arpías o centauros.


Según consta en una inscripción en la iglesia, el Abad Domingo fue el poblador de este territorio, allá por el año 1186, época en la que el maestro Juan de Piasca realizó el pórtico románico de la citada iglesia.
Puede que la maestría con la que fue tallada su apabullante colección de capiteles se convirtiera, a la postre, en el salvoconducto que evitó el derribo
del pórtico cuando la iglesia románica a la que pertenecía fue echada abajo para levantar la actual.

En el muro occidental del pórtico se abre una llamativa ventana ajimezada que constituye la cumbre escultórica de toda la galería. En ella, además de la fecha y la firma del autor se puede contemplar una original representación de la tentación de Adán y Eva en el Paraíso Terrenal. Por su cuidada ejecución, que
recuerda las miniaturas y los eborarios8 mozárabes, y por sus diversos motivos
decorativos, la ventana tiene un singular aire orientalizante.

En su exterior bajo una arquivolta y un guardapolvo esculpido con palmetas y hojas carnosas se puede leer, grabada en el tímpano, la siguiente y algo confusa inscripción:

“El abad Domingo pobló este lugar de Vallejo desde sus fundamentos en unión de mi hermano Pelayo en la era 1224 [año 1186]. Cuando fue poblado este solar de Vallejo [era] behetría9 de Q. Gonzalo Peláez. En la era 1224 [año 1186], en el señalado día nono de las calendas de diciembre [día 22 de diciembre] hizo este pórtico el maestro Juan de Piasca”.

Es decir, estamos ante uno de los pocos trabajos de este tipo no sólo fechados, sino también firmados por su autor: El maestro Juan de Piasca.

Su galería porticada, además de su función religiosa como espacio de transición, tuvo también un importante papel civil, sirviendo como lugar de
encuentro para los vecinos, concejos y actos colectivos, lo que refuerza su valor histórico más allá del ámbito religioso.


La portada es románica, pero bastante tosca. Está formada por un arco de medio punto liso, probablemente rehecho, y dos arquivoltas, la externa
lisa, la interior con decoración de bolas y baquetones. La segunda descansa sobre capiteles decorados con motivos vegetales.

El alero de la galería presenta también una rica decoración en sus 32 canecillos.

8 Lo eborario hace referencia a todo lo perteneciente o relativo al marfil, así como a los artesanos que lo trabajan.


9 En la Península Ibérica, una behetría era una población o territorio cuyos habitantes tenían el derecho y privilegio de elegir libremente a su señor, pudiendo cambiarlo por otro si les convenía más.

El interior de la iglesia es igualmente impresionante. Se caracteriza por una combinación ecléctica de estilos arquitectónicos y decorativos que abarcan desde el gótico tardío hasta el barroco; con dos naves separadas por pilares fasciculados10 y cubiertas con bóvedas de crucería estrellada.

La iglesia de San Julián y Santa Basilisa es una obra fundamentalmente del siglo XVI, aunque la reconstrucción que se realizó en esta época respetó el muro meridional de la nave y el impresionante pórtico románico adosado a ella, lo que le ha dado su merecida fama.
Nos hablaron también del retablo y las pinturas murales, pero no recuerdo muy bien lo que nos dijeron.

Aquí se termina nuestra pequeña excursión. Nos subimos a los coches, una parada técnica y despedida hasta la próxima.

10 Aquellos cuyo fuste está compuesto por varias columnas iguales. Suelen tener un capitel y basa común.


Autora de texto e imágenes Marisa Fernández Pallás

Publicaciones Similares

Deja un comentario