Armentia
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IV Jornadas de Confraternización de Asociaciones del Románico

Han particidpado las siguientes asociaciones de amigos del románico

  • Alaveses con el Arte Románico
  • Amigos de Serrablo
  • Astrolabio Románico
  • Rioja Románica
  • Sancho Ramírez

Conforme a lo acordado el pasado año por las asociaciones relacionadas, durante los días 21 y 22 de marzo nos reunimos en Vitoria-Gasteiz para disfrutar del románico alavés, y el condado de Treviño. Los alaveses, como anfitriones, encantados de recibirles y preparar un programa atractivo a nuestros amigos visitantes.

Siendo cierto que entre las más de 200 iglesias y ermitas repartidas por el territorio alavés conservan total o parcialmente rasgos y elementos de este estilo artístico y arquitectónico, dando testimonio de la azarosa historia medieval de la provincia, se decidió elegir para las visitas los lugares más emblemáticos, aquellos que solo pasear entre la quietud de sus muros y cerrar los ojos unos segundos… nos lleva a viajar en el tiempo.

Las comidas de confraternización, se celebraron en el restaurante La Bilbaina de la capital alavesa, uno de los días, 147 personas y la cena del sábado, distintos grupos aprovecharon para disfrutar de la gastronomía alavesa.

Para el descanso, en la necesaria reposición de fuerzas, nuestros ilustres visitantes, eligieron los hoteles Ibis e Hito. Ante el numeroso grupo inscritos a las jornadas, los acertados organizadores, dividieron por grupos en jornada de mañana y tarde las visitas programadas para las distintas iglesias y ermitas.

Sábado 21 de marzo

A las 9,30 partimos de Mendizorroza y un grupo guiados por nuestro presidente Ricardo Garay, se dirigió a la Basílica de Armentia y San Vicentejo, otro grupo, guiados por el profesor Eneko Tuduri de Alava Medieval, partió hacia las “iglesias pintadas” de Gaceo y Alaiza. La tarde se intercambiaron las visitas y de esta forma tan organizada, todos pudimos disfrutar del patrimonio románico alavés seleccionado. A la tarde con Ana Medrano de Kalearte visitamos Armentia.

Sin olvidar las distintas “paradas técnicas” para reponer fuerzas; en Las Ventas de Armentia, Salvatierra, donde algunos compraron ricas viandas, y él camping de Angosto, por ejemplo. Un alto en el camino para el cafetito y la charla del momento siempre es grato.

Domingo 22 de marzo

Los grupos siguieron funcionando conforme a lo previsto. A las 8,30, unos partimos de Mendizorroza y guiados por el profesor José Javier López de Ocariz para visitar Bellojin y Tuesta, mientras el otro grupo se dirigió a Estibaliz y Argandoña guiados por el profesor Ander Gondra de Alava Medieval. La tarde se visitó Marquínez y Beolarra con el profesor Isamel García y la atenta Olga Samaniego que nos abrió las ermitas.

Basílica de San Prudencio y San Andrés. Armentia.

San Prudencio de Armentia

Imprescindible del románico alavés, (siglo XII), construida sobre los restos de una catedral prerrománica y con importantes transformaciones posteriores, pero conserva elementos que atestiguan su antigüedad.

Afortunadamente, la larguísima fila de canecillos románicos, nos da pista de que allí existió una iglesia románica.

En el pórtico, se pueden contemplar relieves que en su día pertenecieron a dos portadas en los muros occidental y sur. Destacar dos tímpanos, la Ascensión y el Cordero, dos representaciones del Santo Entierro y los relieves de la Anunciación y el Caballero Victorioso.

El tambor del ábside es notable por lo adecuado de sus proporciones. Es de buena sillería y cuenta con dos esbeltas columnas que dividen el hemiciclo en tres espacios. Los ventanales se componen de la propia saetera que permite la iluminación interior, rodeada por una estructura externa de doble arquivolta sobre pareja de columnas. La arquivolta interior, plana, está decorada con un bocel sogueado en la arista.

La colección de capiteles nos muestra grupos humanos en actitudes difíciles de interpretar como consecuencia de la falta de pericia del escultor y del pequeño tamaño de las cestas.

Una vez en el interior, la iglesia se nos presenta como un templo de cruz latina, de una nave más otra de transepto, con cabecera constituida por un presbiterio abovedado con medio cañón apuntado y un ábside de planta semicircular, con tres ventanales de morfología idéntica a como se ven en el exterior.

San Prudencio de Armentia

Uno de ellos muestra un mascarón de animal aflorando sobre plantas. A ambos lados, unos cuadrúpedos agachan sus cabezas hasta el nivel de los collarinos del capitel. En las cuatro caras tenemos un ventanal de iluminación. Los dos arcos cruceros de esta bóveda del cimborrio descansan sobre cuatro estatuas con los símbolos de los evangelistas.

Ermita de la Purísima Concepción. San Vicentejo.

En el burgalés Condado de Treviño, (S. XII), Se trata de un templo que sobresale por su simplicidad y, especialmente, por un ábside única en la zona con ventanas escoltadas por columnas decoradas con enigmáticos relieves.

San Vicentejo

De una sola nave de dos tramos que desemboca en un tramo recto presbiterial abierto a un único ábside de planta semicircular levantada en un tipo de sillería de personalísima tonalidad rosácea.

Alzado sobre un prominente basamento, el tambor queda articulado en cinco tramos separados por cuatro columnillas poligonales rematadas en sus correspondientes capiteles a la altura de las cornisas. Los capiteles presentan esquemáticas decoraciones vegetales, aunque de depurada labra. La mayoría llevan hojas de acanto algo geometrizadas pero de apariencia muy vistosa gracias a los huecos abiertos entre las hojas con el empleo del trépano.

En los tres paños centrales, abrazadas cada una de ellas por las arcadas apuntadas, se abren tres ventanas en vanos de medio punto perfiladas por roscas de delicadísima decoración vegetal. Bajo los aleros volados se despliega igualmente una interesante colección de canecillos que tienen continuidad por el resto de cornisas del edificio, identificándose en ellos decoraciones geométricas, vegetales, rollos de posible influencia mozárabe y alguna cabeza humana. En el interior, la ermita queda cubierta en el cuerpo de la nave mediante una bóveda de cañón apuntada y reforzada por un único arco fajón que marca la separación entre los dos tramos. Mucho más interesantes son los capiteles del arco triunfal, el cual presenta un perfil apuntado y doblado. Las tres ventanas absidiales, perfiladas por arcos apuntados, presentan, al igual que al exterior, roscas de tipo vegetal de gran naturalismo.

En los tramos rectos presbiteriales fueron dispuestas sendas credencias, un elemento que se repite en varias iglesias románicas alavesas. La del costado sur presenta una pareja de arcos doblados en cuyas roscas de medio punto fueron labradas refinadas cenefas vegetales de zarcillos ondulantes entrelazados.

Contigua a la credencia sur aparece empotrada una sencilla lápida en la que pueden leerse varios nombres de santos como Pedro, Tomás, Andrés, Marina, Vicente y Pantaleón, con lo que podía estar relacionada con un tema de custodia de reliquias o con altares devocionales a ellos consagrados.

San Vicentejo

Iglesias pintadas de Gaceo y Alaiza.

Un rico patrimonio: en Gazeo, la iglesia de San Martín de Tours y Alaiza, iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.

Iglesia de San Martín de Tours – Gaceo.

Gaceo

El templo esconde en su interior unas pinturas medievales que fueron descubiertas en 1967 al retirar el retablo mayor y que, según algunos expertos, fueron realizadas en el siglo XIV para transmitir hechos religiosos a la población analfabeta.

Las pinturas, están realizadas al fresco con detalles en temple, aunque tanto en lo iconográfico como en su inspiración estética, son palpables los resabios románicos. La Trinidad se presenta individualizada en una mandorla de inspiración románica, apareciendo a cada lado de ella y en tres registros compartimentados diferentes personajes celestiales como santos, vírgenes y ángeles.

A la derecha del vano e individualizados en arquerías se reconoce la escena de la Psicostasis o pesaje de las almas por parte de San Miguel, en la que de nuevo inspirándose en la iconografía románica, aparece un pícaro «demioniejo» tratando de desequilibrar la balanza. Por último, ocupando la totalidad de la bóveda de cañón apuntada del tramo recto presbiterial y presentadas también en compartimentos individualizados por estructuras arquitectónicas, una sucesión de escenas alusivas a la vida de Cristo.

Gaceo

El programa pictórico ocupa el cascarón absidial, las paredes del hemiciclo, así como los muros y la bóveda del tramo recto presbiterial. Igualmente, tanto en el arco triunfal como en los muros de la nave se observan restos muy residuales de pintura, lo que demuestra que, como era denominador común en cualquier iglesia medieval, estaba pintada al completo.

El exterior es la consecuencia de numerosas intervenciones responde el templo al modelo rural de nave única que, tras un tramo recto, culmina en un ábside semicircular de buena sillería y que contrasta con el aparejo mucho más vulgar del resto del inmueble.

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción – Alaiza.

El mural de la iglesia de Santa María de la Asunción, es diferente. Las pinturas son menos elaboradas, pero más sorprendentes: recrean escenas bélicas cuyo sentido sigue siendo objeto de estudio, si bien pudieran representar algún momento de los numerosos enfrentamientos bélicos que la comarca vivió en el siglo XII.

Alaiza

Lo primero que llama la atención es que el conjunto se aleja totalmente del prototípico esquema medieval, del Cristo en Majestad en el cascarón absidial rodeado del tetramorfos, de profetas, ángeles o del propio colegio apostólico.

Alaiza

En su lugar, sin aparente orden ni concierto, se suceden distintas escenas teóricamente independientes compuestas por figuras en tonos rojos y negros realizadas mediante técnica mixta. Figuras alejadas de cualquier tipo de naturalismo a caballo entre lo naif y, con las debidas distancias, con las pinturas prehistóricas de abrigos y cuevas.

Alaiza se ha convertido en referente por su singularidad y esa dosis de misterio que se ha querido buscar en su iconografía y estilo, para interesados en diversas disciplinas, habiendo dado lugar en los últimos años a inunmerables artículos, reportajes en conocidos programas y publicaciones de misterio, esoterismo y ocultismo.

Más allá de sus pinturas murales, la iglesia es una construcción tardorrománica rural de dos naves. La principal y más antigua dispone de cuatro tramos, estando cubierta con bóveda de medio cañón apuntado y reforzado por arcos fajones que desemboca en un ábside semicircular precedido de su correspondiente tramo recto presbiterial.

Santuario de Nuestra Señora de EstíbalizArgandoña.

Otro imprescindible del románico alavés, sus orígenes se remontan al (S. XI).

Estibaliz

Es un templo con planta de cruz latina, de tres ábsides, el único del País Vasco, dotado de un sobrio interior donde destacan los capitales historiados ubicados en la cabecera, y la hermosa pila bautismal. (S. XIII).

La cabecera muestra en su cilindro central dos semicolumnas adosadas rematadas en sendos capiteles que quedan bastante por debajo de la actual cornisa indicando su primitiva altura.

Solo el ábside sur posee un pequeño ventanal decorado con una arquivolta, y bajo el alero central, canecillos decorados como el del burro músico e incluso un capitel decorado con sirena de doble cola, que carente de fuste hace funciones de canecillo.

La sobriedad del interior del templo se rompe en su exterior con la magnífica portada especiosa. Esta puerta está formada por arquivoltas con decoración vegetal entre la que se ocultan figuras como un centauro lanzando sus flechas a una sirena, un Pantocrator y otros elementos inspirados en el reino animal.

Estibaliz

La decoración es exuberante y puntillista. Tanto las jambas como los dos pares de columnas que la flanquean lucen motivos decorativos de geométricos y entrelazos. En los capiteles que coronan las mencionadas columnas, vemos volutas, palmetas, entrelazos vegetales de los que asoma alguna cabecita. Sus ábacos también decorados con profusión, se continúan por el frontal de este cuerpo adelantado.

Iglesia de Santa Columba – Argandoña.

Argandoña

La importancia del lugar la podemos entender al ver su templo parroquial, levantado en pleno siglo XIII. Tiene una única nave cubierta con una bóveda apuntada y dividida en tres tramos, que termina en un presbiterio cubierto con una bóveda de crucería.

Los tres arcos descansan en una imposta decorada con hojas lanceoladas. Debajo suyo hay tres columnas a cada lado, con capiteles esculpidos de gran calidad, que en la parte superior tienen esculpido un motivo de zigzag y en el collarín tallos ondulantes. En el lado izquierdo encontramos a un cura con las manos alzadas y el manípulo en la mano izquierda, en el capitel más exterior. En el central vemos unos motivos vegetales en forma de volutas. En el registro superior se representaron unos castillos.

En 2007, retiraron el sagrario del retablo y de esta forma, se pudo ver que la ventana sigue el mismo patrón de decoración por la cara interna, en este caso sólo con dos pares de columnas y dos de columnillas. Por tanto, también hay sólo dos arquivoltas de bocel, la exterior decorada con un guardapolvo de tipo vegetal. Las arquivoltas descansan en una imposta con hojas lanceoladas, como por la cara exterior. En este caso entre los capiteles y esta moldura encontramos un motivo de zigzag en el lado derecho y más hojas lanceoladas a la izquierda. Sus capiteles son similares a los de afuera. En el capitel exterior del lado izquierdo vemos una estrella de siete puntas y una de cinco, sobre las que existen unas volutas y cabezas de animales. El capitel interior tiene volutas en el registro superior y dos flores de seis pétalos circunscritas en el nivel inferior. El capitel exterior vuelve a presentar volutas en ambos niveles, de factura más simple. Como en el exterior, los capiteles tienen un collarín decorado con un tallo ondulante. Las columnas más pequeñas tienen sus capiteles esculpidos con un doble nivel de volutas.

Destacar las pinturas que todavía la decoran, hechas en el primer tercio del siglo XV. Se trata de una decoración vegetal y geométrica a base de colores negros, rojos y amarillos.

El crucero está cubierto con una bóveda de crucería, reforzada por nervios, que descargan su fuerza en contrafuertes. Tienen columnillas adosadas similares a las de las ventanas del ábside. La nave se une al presbiterio mediante un arco triunfal apuntado, que se apoya en pilastras con capiteles vegetales bastante erosionados.

Se accede al templo por una puerta abierta en el muro sur y protegida por un pórtico de factura posterior formada por cuatro arcos apuntados, que terminan en una imposta decorada con un tallo ondulante.

Argandoña

Iglesia de San Cornelio y San Cipriano – Bellojín.

Conserva a la perfección su primitiva fábrica románica tardía.

Bellojín

El templo queda organizado en una nave de tres tramos. Entre el ábside y el presbiterio encontramos un interesante arco triunfal que se sustenta en columnas coronadas por capiteles que lucen una peculiar iconografía, toda vez que en ellos aparecen unas figuras humanas.

La arquivolta exterior se apea en un par de columnas con fuste monolítico.

Un capitel representa unas aves con cola de reptil, el otro ofrece decoración en motivos geométricos. Sin olvidar la decoración en los canecillos que sustentan el alero de la cornisa, donde aparecen figuras humanas y animales.

Bellojín

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción – Tuesta.

De transición, estilo románico al gótico.

Tuesta

El ábside tiene un porte de gran monumentalidad gracias a los anchos contrafuertes que soportan los arcos que envuelven cada ventanal situado en los paños del mismo.

Estas ventanas tienen dos arquivoltas aboceladas sobre dos parejas de finas columnas. Los capiteles de las columnas como los canecillos de la cornisa nos ofrecen un riquísimo repertorio de esculturas bien conservadas, donde los protagonistas son las cabezas humanas, aunque también las hay de animales de cuerpo entero, y alguno tan «exótico» como una tortuga.

En el interior, la bóveda del ábside se refuerza por seis nervios que apoyan en columnas adosadas al hemiciclo y que convergen en una clave común decorada con dos relieves policromados. Uno corresponde a las figuras de dos ángeles que flanquean una cruz patada. El otro, muy interesante, muestra el busto de Cristo en Majestad (Pantocrátor) con una cruz en su cabeza, bendiciendo con su diestra y portando un libro abierto en la mano izquierda.

La nave, tiene bóvedas de crucería sencilla cuatripartita con nervios muy anchos de aristas vivas. Por su parte, los apoyos son pilastras a las que se adosan ocho columnas y los capiteles de esta rica estructura columnaria combina los motivos vegetales, con otros de cabezas humanas, la mayoría serenas, aunque no faltan otras de rasgos grotescos.

Podemos admirar una imagen de madera policromada de la Virgen y el Niño. Se trata de una talla gótica, hecho reconocible por sus posturas, delicadas formas y esbozadas sonrisas.

La portada, de estilo románico, tiene una bella decoración en la que se pueden observar escenas de la Biblia, además de ciertos motivos geométricos, las arquivoltas de la portada están repletas de esculturas dispuestas radialmente complementadas por otras en línea con la dirección de las mismas.

Tuesta

Las dos arquivoltas interiores son más simples al llevar dientes de sierra con los vértices achatados y lóbulos.

El retablo mayor se encuentra en una capilla del lado sur. Fue tallado a finales del siglo XVI, y tiene como imagen central la Asunción de la Virgen María.

Ermita de San Juan – Marquínez.

Una interesante iglesia vasca situada en un paraje idílico frente a los Montes de Iturrieta rodeada de eremitorios.

San Juan de Markinez

Se conoce su fecha de construcción (“hedificato”) por la inscripción existente en la fachada sur, junto a la portada.

La inscripción reza: (Este templo se edificó el día noveno de la calenda del mes de diciembre del año del señor 1226, siendo Juan Pedro, obispo de Calahorra y reinando Fernando de Castilla y siendo Marcediano en Armentia y Fortunio de Marquínez arcipreste en Treviño y García de Pangua maestro en Armentia. Para los que vean esta inscripción rueguen especialmente por el alma del obispo y por todos los benefactores de este templo).

La portada con arco apuntado se asienta sobre tres pares de columnas. Los capiteles están adornados con hojas de acanto y rostros humanos surgiendo de entre elementos vegetales. La arquivolta externa es de grueso baquetón, le sigue otra con hojas de acanto, la siguiente es de baquetón, continúa otra con un entrelazado seguido por una hilera de besantes y una piña en su interior, la siguiente vuelve a ser un baquetón, la siguiente arquivolta es de hoja de acanto, continúa otra con baquetón, luego una hilera de besantes y termina con una en baquetón.

Sobre la portada hay un tejado con cornisa ajedrezada y canecillos sin ornamentación. Tiene tres adornos circulares, uno central y los dos restantes, laterales.

En el lado sur hay dos ventanas, la situada en el lado de presbiterio presenta tres pares de columnas sin capiteles y arcos de medio punto con arquivoltas en forma de baquetón y la del cabecero presenta una arquivolta central con hojas de acanto y cerrando el arco, una cenefa ajedrezada.

San Juan de Markinez

La ventana de ábside es parecida y sólo tiene dos pares de columnas. Esta abundancia de vanos es inexistente en el muro norte.

Iglesia parroquial de Santa Eulalia – Marquínez.

Por problemas de derrumbe, la iglesia no puede ser visitada en su interior. Teniendo la suerte de acudir con el profesor Ismael García, en la parte lateral de la iglesia, recibimos una clase magistral sobre las distintas épocas de construcción del templo, todo ello ampliado con planos y gráficos coloreados, donde con claridad se mostraban las distintas épocas, románicas, góticas, etc.

Ermita románica de Nuestra Señora de Beolarra – Marquínez. (siglo XIII).

El día se terminaba, y con una la hermosa puesta de sol, subimos a la ermita, pues se alza prominente sobre una loma. En su interior y alumbrados por un foco, pudimos admirar la restaurada ermita, que conserva varios elementos de su construcción románica. La ventana que tiene en su cabecera y que en la actualidad está tapiada, la cornisa del tejado, con su doble vertiente; los canecillos, la cornisa del muro norte y la bóveda de crucería con nervaduras, en la que destaca la del coro con la figura de un monje, orlada con punta de diamante. Su pórtico es cerrado a modo de vestíbulo y apoyado en un pilar de piedra, abriéndose hacia el templo con dos arcos apuntados.

Beolarra

La portada es pequeña y abierta, con pilastras terminadas en dintel, con dos acroteras rematadas en esferas y en ellas la inscripción «Nuestra Señora de Beolarra. 1881». El retablo que preside Nuestra Señora, es obra de José Pérez de Viñaspre y se realizó en 1684.

Si damos la vuelta al edificio podremos identificar perfectamente la primitiva construcción, realizada en época de transición entre el románico y el gótico. La pared norte (la opuesta a la entrada) conserva los potentes contrafuertes, y canecillos sin decorar.

Pórtico de construcción popular, amplio, cerrado, apoyado en un pilar de piedra. Se abre al templo mediante dos grandes arcos, y a otra estancia que hace funciones de sacristía y sala de reuniones.

La pila de agua bendita, del siglo XVII, se sustenta sobre una columna románica de fuste torso, procedente quizás de un antiguo ventanal.

El templo se cubre con bóveda de crucería, fechable en el siglo XIII. Sus arcos fajones están moldurados y apean en medias columnas decoradas con toscos capiteles.

Beolarra

Los nervios de la bóveda, en cambio, apean en ménsulas con decoración vegetal más fina. En la clave del último tramo, sobre el coro, se aprecia la figura de un monje.

Ya de noche, bajamos de la ermita alumbrados por “diversos medios” y nos alejamos de esos mágicos parajes, no sin admirar antes la silueta de la ermita erguida sobra la loma en la que descansa.

Beolarra

Como conclusión. El total de inscritos desde las asociaciones citadas, ascendieron a 180 personas los participantes en estas jornadas y con la participación y colaboración de todos, se cerraron con éxito las IV Jornadas de Confraternización de Asociaciones de Arte Románico celebradas en Vitoria-Gasteiz – (Alava) en marzo del 2026.

Texto y fotografías: Carmen Villahizán Martín.

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